Catalina Ingaramo ganó su mayor carrera: la de Medicina
Jugadora de hockey en sus inicios, después runner, ciclista y finalmente triatleta. Catalina Ingaramo como deportista fue noticia muy seguido en nuestra web durante varios años, y posiblemente lo siga siendo en el futuro, aunque quizás con menor frecuencia.
Los ciclos de la vida la ubicaron en los últimos años en el proceso de las decisiones trascendentes. Una prometedora carrera en el triatlón tuvo que darle paso, al menos en gran parte, a otra todavía más larga y difícil: la de Medicina en la Universidad Nacional de Rosario.
Después de seis años, la semana pasada finalmente disfrutó del fin de esta etapa inicial en la Facultad. Dentro de un tiempo su título compartirá espacios con los numerosos diplomas y medallas de competencias, donde decida ubicarlo. Porque «Cata» sabe que este logro costó tanto como terminar un medio Ironman de Mundial, como hace algunos años en Finlandia, en una pasión que heredó de su mamá, Susana Hauswirth. La que le llevó por ejemplo a ganar el Tria de La Paz o los 21k de Rafaela.

«Es una carrera que demanda mucho, que a su vez mucho tiempo me sirvió en paralelo por la disciplina que se tiene que tener en ambas. Fue una gran enseñanza para mi, y muy importante el hecho del deporte y toda la consistencia que se tiene que tener. Como en el deporte los procesos son largos, que requieren de disciplina y motivación, el deporte enseña mucho de eso», valoró Catalina.
En ese sentido, como en una transición en el Tria de la bici al pedestrismo buscando una metáfora con su deporte, acotó que «tuve que bajar las intensidades, y darle mucha más prioridad a la Facultad, que por cuestiones de demandas de tiempo, atención y energía lo requiere. Estoy muy contenta, también por los cambios personales, de poder tomar las prioridades en los momentos que quise y que pude».

La rafaelina recalcó para explicar su alejamiento de los calendarios deportivos que «la competencia demanda mucho esfuerzo si uno quiere tener un cierto nivel, y hoy no estoy en esa movida. Van a ser unos años que voy a dedicar más a la parte formativa, de seguir estudiando y formándome, que también en eso se relaciona con el deporte donde siempre se necesita estar motivado».
De todos modos, aclaró que «quiero seguir entrenando como pueda, pero en la medida que vaya teniendo un poco más de tiempo se irá incrementando el ritmo. El deporte siempre es parte de mi vida, sigo entrenando porque me gusta y veremos si a lo mejor se puede competir desde otro lado».

Dentro de la medicina terminó la etapa más importante como estudiante, pero viene otra aún más trascendente. «Ahora terminé de rendir todas las materias y tengo nueve meses de prácticas finales obligatorias, en las cuales hacés rotaciones, que sigue siendo parte formativa y facultativa para tener la matrícula. Pero ya no tenés finales y que rendir como en la etapa anterior. Y posteriormente a eso vendrá la etapa de las residencias, todavía no tengo elegida cuál va a ser, tengo opciones como cirugía, la oncología también me gusta, pero todavía no tengo decidida una. Después de las PFO seguramente lo decidiré», explicó Catalina.
Finalmente, como mensaje, dejó que «las cosas son correlativas a veces, uno tiene que buscar la manera de equilibrarlas y llevarlas de la mano, pero se puede y haciéndolo tranquila, y disfrutando de lo que uno haga».

