A 20 años de un gran día para el deporte argentino
El 28 de agosto de 2004 está impreso en letras de oro en la historia del deporte argentino: ese día, dos de sus selecciones (fútbol y baloncesto) lograron sendas medallas doradas en los Juegos Olímpicos de Atenas, 52 años después de la última, conquistada en remo en Helsinki 1952.
Sin embargo, el hito de la jornada -e, incluso, sin exagerarse, puede hablarse de la historia olímpica argentina- no llegó hasta después de las seis de la tarde, cuando la selección de básquet se impuso por 84-69 ante Italia, coronando una hazaña inolvidable para el deporte del país suramericano.
El combinado argentino, que venía de ser subcampeón del mundo en Indianápolis 2002, llegaba a Atenas como uno de los equipos más fuertes, pero consciente de que el único y gran candidato a llevarse el oro era el ‘Dream Team’ estadounidense, que había llevado a figuras -jóvenes, pero figuras- como Tim Duncan, Carmelo Anthony, LeBron James, Dwayne Wade y Allen Iverson.
Argentina, dirigida por Rubén Magnano, terminó tercero en el apodado ‘grupo de la muerte’, detrás de España e Italia y dejando en el camino a una poderosa Serbia y Montenegro gracias a un agónica canasta de Emanuel ‘Manu’ Ginóbili.
En cuartos de final remontó un difícil duelo ante Grecia gracias a las buenas actuaciones de Luis Scola y de Walter Herrmann, pero el clímax llegaría un día después, cuando derrotó a las principales estrellas de la NBA por 89-81, con 29 puntos de Ginóbili, gran figura de aquel equipo, apodado desde entonces y para siempre como ‘Generación Dorada’.
De las 80 medallas conquistadas por los deportistas argentinos en Juegos Olímpicos, hay en la actualidad 22 doradas en su historial; no obstante, cuando se celebraron los Juegos de Atenas 2004, la delegación albiceleste llevaba 52 años sin obtener un oro: la última había sido para el ‘doble scull’ integrado por Tranquilo Cappozzo y Eduardo Guerrero.
Por eso, aquel 28 de agosto de 2004 será para siempre una fecha cargada de gloria olímpica para Argentina.
